Feliz navidad

Posted Diciembre 26, 2009 by victorsanchez
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Feliz navidad amigos y amigas, que por ventura o por interés paseáis vuestros ojos por este pequeño rincón. A muchos les parecerá un tiempo estéril, a otros una simple invención de nuestra decadente sociedad para fomentar el consumo y perpetuar una tradición sin mucho sentido. Para otros, es tiempo de adoración religiosa.

Seguramente, es todo lo anterior y más. Yo hace unos años que la recibo con una cierta desidia, sin grandes ilusiones. La celebro recogido y en familia, pero de la cercana, con la que convivo todo el año. Pero para mi la navidad es todo aquello que deseemos que sea; es, para los que la sienten, un regazo de ilusión y de esperanza, un acicate para la sonrisa y el esfuerzo por ayudar a los demás.

Y eso me vale, me  basta y me sobra para bendecir mil veces este tiempo de regalos y de buenos propósitos. Para felicitar a los que la sienten y la viven con alegría. Para festejarles. ¡Incluso para brindar el discurso del rey! Celebremos, que la vida es corta y cualquier excusa es buena para esbozar una sonrisa.

Haciendo balance

Posted Diciembre 20, 2009 by victorsanchez
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Largo, muy largo. Y arduo. Y desilusionante. Cuatro meses de curso para desarmar un grupo que parecía irrompible, para atenuar sentimientos y romper mitos. Cuatro meses para el desespero, para el trabajo eterno de unas tareas repetitivas y sin vida. La Universidad no ha sabido responder al reto de sus alumnos. Los alumnos tampoco supieron responder al reto que la Universidad les imponía. Y unos y otros, en cierto modo, hemos fracasado. No hemos sabido mantener el espíritu que me maravillaba el año pasado, tan distinto a todo lo que yo había vivido, tan especial…

Hoy somos un grupo más, un crisol de personalidades bien definidas que se alimenta de las cenizas de algo mágico. Desgraciadamente, el poder aglutinador que hacía que cualquier persona ajena a nosotros se sintiera como una más en cuanto ponía un pie en nuestra clase ha desaparecido, dejando una extraña sensación de exclusividad.

Quedan las buenas personas, por supuesto, las risas (que no son ya tan estridentes), las conversaciones y los esfuerzos de algunos espíritus eternos, queda un buen sabor de boca cuando se reviven viejas batallas -sorprendentemente viejas- y un halo de esperanza para el cuatrimestre que viene.

Por lo menos tengo verdadero amor. Y aún creo que puedo encontrar tesoros en los rincones más ocultos de la facultad. Dios dirá. El año lectivo 2009 cierra con más incógnitas que respuestas. Como la vida, supongo.

Wenceslao Fernández Flórez

Posted Diciembre 16, 2009 by victorsanchez
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“El humor tiene la elegancia de no gritar nunca, y también la de no prorrumpir en ayees. Pone siempre un velo ante su dolor. Miráis sus ojos, y están húmedos; pero, mientras, sonríen sus labios.”

Noche eterna

Posted Diciembre 8, 2009 by victorsanchez
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¡Qué libre me sentiría si Morfeo me rozara apenas la mejilla con su influjo! Si pudiera entregarme a la hermana de la muerte sin reservas, acaso con lascivia, jugueteando con los sueños sin pudor alguno. Envidio el proceder de esos hombres que duermen sin sueño, que no se enzarzan en una lucha eterna con sus sábanas. Que cuentan por segundos los instantes que su cabeza transcurre entre la excitación de la vigilia y el silencio de la inconsciencia.

Yo siempre vigilo, escucho atento los rincones de la noche, como si fuera a pasar algo, como si de entre algún armario fuera a surgir un monstruo que me robara algo importante. Y lo guardo sin saber qué pueda ser, sin haberlo visto, tocado u oido jamás. Misterios de alcoba. Absurdos de la noche.

Y luego, cuando los ojos me derrotan, cuando decido rendirme a mi naturaleza de guardian, ¡qué viva es la creación de mis manos! ¡qué extensa la imaginación de mis propósitos y que ágil corre la pluma! Si alguna vez hubiera de construír el mundo, sin duda eligiria este momento. Daría pie a las más bellas y exóticas creaciones, y dejaría para la mañana ese lujo que es dormir.

La calle está desierta y el cielo oscuro. No debe quedar más de media hora para que los árboles abandonen sus sombras y recobren la palidez del alba. Son las siete y veinticinco minutos. Y yo sigo despierto.

Una maravillosa película

Posted Diciembre 7, 2009 by victorsanchez
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Rodando por Toledo

Posted Diciembre 6, 2009 by victorsanchez
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La mañana amaneció gris, lluviosa, y el estómago me dolía levemente. Era un miércoles de esos que duermen el espíritu, que te hacen desear rodearte de la manta como un fortín y dejar pasar las horas. Aquella tarde tenía una excursión por tierras de Toledo… Y no me sentía con ganas. El día anterior había sufrido una dolorosa despedida, que cerraba una larga e intensa historia.

Así pasé la mañana, pegado al cristal, perdiendo el tiempo en el ordenador. Llegó mediodía y llamé a Carlos. Empecé con una excusa. El estómago me dolía, claro, pero… ¿cuánto era físico y cuánto de mi voluntad? Además, sabía cuánto trabajo podría llevar el arrastrarme en silla por tanto espacio de tiempo. Pero él me convenció. Simplemente me dijo, me hace mucha ilusión que vengas. Y yo acepté.

Llegaron en coche, él. José David y Cristina. Esa señorita de la que estoy perdidamente enamorado y con razón. Fue una sorpresa, se apuntó en el último momento. El primer viaje en el coche fue un tributo al rock, teñido de conversaciones agradables y algo de silencio por mi parte.

Toledo es una ciudad mágica, increíble, llena de rincones repletos de historia y de belleza monumental… pero es un risco, una montaña de calles en picado. Llovía de forma intermitente. Carlos y José se turnaban en mi espalda, sin una queja, sin un mal gesto. Se diría que el espítu maño y el charro combatían por mostrar su ancestral valentía. Nunca se turnaban antes de terminar una de aquellas largúisimas calles.

Y reíamos. Y Carlos repetía a cada rincón lo que todos sentíamos, lo increíble que era aquel lugar. Lo mucho que nos sorprendía. Y seguiamos riendo, aunque nunca llegábamos a tiempo de oír lo que el profesor decía. Asi que, al final de la tarde. sabíamos que había un hombre de palo; que los compartimentos de musulmanes y cristianos estaban separados y que un epigrama es una inscripción en la roca. Poco más. Carlos se llevó el regalo de un enorme charco que le dejó el pie mojado y arrugado el resto de la tarde. Cristina aprendió la alegría de llevar tacones en Toletum. Y nuestro José logró llegar a tiempo a una tienda de mazapanes para hacer un regalo.

La noche llegó y decidimos cenar en Toledo. El profesor nos recomendó un bar, y ahí fuimos. Yo que casi había perdido mi espíritu carnivoro, recuperé de repente los colmillos y devoraba con ansia todas aquellas delicias, exaltado y feliz. Hubo conversaciones castizas, como la cuestión taurina; las hubo marcadamente verduzcas, respecto a la naturaleza del porno; pero al fin, éramos cuatro amigos que se libraban por una tarde del corset de la universidad, para convertirse en cuatro guiris en tierra de castillos.

Lo disfrutamos.

Y en el camino de vuelta, muertos de risa, el gran Príncipe Gitano y su tema “In the guetto” cerró un día magnífico.

El Camino de la Esperanza

Posted Diciembre 1, 2009 by victorsanchez
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Os voy a dar esperanza. No me importa el tiempo que me lleve ni el esfuerzo que deba realizar. No me importan los fracasos ni la desidia que tendré que afrontar, mis propias debilidades y la hostilidad del tuerto. Pienso daros esperanza, porque el mundo merece otra oportunidad, porque me niego a aceptar sin más las miradas que caen, los sueños que se desvanecen en trabajos sin motivo. Creo en las personas, en la belleza que pueden alcanzar los actos del hombre. Creo en su valentía, en su sinceridad, en los imposibles y en los improbables. Creo en la vida como arte, en la eterna creación y desarrollo de uno mismo.

Yo no me voy a rendir. Caminaré donde sea menester, ya sea por terrenos del hombre o del cielo, buscaré vuestros secretos, alimentaré vuestras pasiones. Sin miedo y sin orgullo. Despertaré a los olvidados con una pluma y un papel, haré que lleguen hasta vuestros oídos los buenos actos que el mundo entierra bajo las desgracias. Fundaré movimientos, filosofías y hasta religiones. Todo para que no calle vuestro espíritu. Demasiado difícil es ya la vida como para convertirla en un páramo de muerte. Y no es mi intención presentarme como salvador o como mesías, ni como el único capaz de haceros sonreír. Ha dejado de importarme si soy lo suficientemente bueno como para hablaros de esta forma. Ya no me importa, porque quiero esa responsabilidad. Porque no aguanto contemplar más desesperanza sin gritar, sin resistirme hasta la muerte y en la vida toda.

Creo que existe otro camino. Y ocultarme sería una traición.

El Hundimiento

Posted Noviembre 29, 2009 by victorsanchez
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Quizás alguien podría pensar que estoy hablando de un número, pero el motivo argumental de esta historia es más banal y de rostro más agradable.

Acontecióse en uno de esos jueves perros, preludio de un fin de semana largo tiempo deseado. Además, la mañana me atrapó en los brazos de mi amada (un mal lugar para las responsabilidades universitarias). Aún así, hice de tripas corazón y me despegué de las sábanas. Tomé mi ropa, enfilé el camino del baño. Me animaba por momentos pensando que tendría un buen día. El plan lectivo era atrayante y prometía no ser muy pesado. Dejé mi ropa en el bide, acerqué la toalla; cambié el papel higiénico de sitio y entré en la ducha.
Me acompañaba el soniquete del agua al correr. Lo achaqué a la caldera, o a la cocina, y enjaboné con el mayor cuidado mis partes pudientes.

Al salir, el agua seguía sonando. Me encogí de hombros y terminé de secarme. Me senté en el vater y suspiré satisfecho. Entonces fue cuando miré a mi derecha. La ropa del bidé estaba extraña, como borrosa. Me froté los ojos y volví a mirar. Estaba sumergido bajo tres palmos de agua, y el suelo del baño estaba inundado por aquel desastre.

El papel higiénico había apertado en su cambio de lugar el grifo del bidé… y la ropa había servido como tapón. Cerré la fuente y miré a mi alrededor, desnudo, toda mi ropa flotando con alegría en frente mía. Hoy un zumbido y aparté mi pantalón: era mi movil, que se agitaba de forma convulsiva como si estuviera sufriendo un ataque epiléptico. Solo me quedó una opción. Quitarle su conexión a la vida. Al quitarle la batería, el móvil emitió un último “bzz” y después murió.

La mañana terminó secando mis calzoncillos con el secador (y mis calcetines, y mis pantalones y mi camisa). Ni siquiera tres centrifugados pudieron secar aquel desastre y al final tuve que quedarme unas horas a esperar.

Moraleja: Desconfía de las historias absurdas que veas en las películas. ¡Son reales!