Atenas. La cuna del pensamiento occidental, donde convivieron filósofos como Platón y Aristóteles, escritores de comedia y de tragedia como Aristófanes y Sófocles, escultores como Fidias, y grandes hombres –por ejemplo el gran estratega Pericles–. Epicentro de una cultura que “invadió” e influyó al imperio romano y de la que podemos considerarnos hijos y deudores.
Hoy, por desgracia, Atenas vuelve a ser el epicentro de todas las miradas, pero por una razón completamente distinta. Los disturbios periódicos a los que se ve sometida la ciudad duran ya una semana. El detonante, la muerte de un joven a manos de un policía durante una manifestación. El trasfondo, una situación social deteriorada que lleva años gestándose. Por eso es incorrecto decir que sea un fenómeno de la crisis, pero es igualmente cierto que la situación de miedo y de fragilidad ha provocado un recrudecimiento de las protestas.
El perfil de este movimiento: jóvenes, encapuchados, universitarios y también menores de edad –el joven asesinado tenía 16 años–. Se presenta desde algunos sectores como un movimiento aislado, sin “patria ni bandera” como se suele decir. Es una espiral de protesta que va más allá de la pura violencia. Se protesta contra el sistema, contra el orden establecido, contra el hambre y la precariedad laboral.
Podemos encontrar antecedentes en Mayo del 68 en Francia. Y también en este mismo país desde otro colectivo pero con el mismo grito de protesta frente a su situación durante los disturbios en octubre y noviembre de 2005. Un punto común es la falta de politización de estos momentos (en el 69 el partido comunista quiso aglutinar en su seno el movimiento pero no consiguió darle un cariz político). ¿Por qué? Por la falta de una alternativa política que pueda responder a esos gritos de atención. Es el propio sistema el que se está tambaleando, pero de momento no existen respuestas, ni dentro ni fuera del sistema.
Es un error desdeñar estos movimientos, en apariencia deslabazados. Vivimos tiempos delicados, y es necesario reforzar y reinventar la democracia para que pueda responder a los desgarrones del sistema capitalista. De otro modo llegarán nuevas respuestas, respuestas que quizás tengan el rostro de un nuevo Franco o un nuevo Hitler.


[...] situación de la ciudad se ha convertido en un improvisado campo de batalla. Como ya escribí en un post anterior, la oleada de protestas tiene cierto parecido con lo sucedido hace tres años en [...]
Por: Atenas continúa su camino incierto « Un paseo por la tierra el Diciembre 19, 2008
a las 1:29 pm