Posteado por: victorsanchez | mayo 19, 2009

El Camino de las Estrellas

Me levanto. El frío de la mañana sacude mis ojos dormidos. A oscuras, mis compañeros recogen sus pertenencias y reconozco a alguno de ellos por la luz de las linternas. Yo ya tengo mi mochila; me la pongo a la espalda y salgo en silencio de la habitación. Apenas se atisban los primeros rayos de luz. En el porche he dejado mi báculo, que recojo con cuidado. Le he marcado una cruz, para no confundirlo con el resto. Y en los viejos adoquines, comienza a retumbar el hierro de los bastones. Comienza el día. Comienza el Camino.

camino-de-santiago-pilgrimage

Son muchos los que cada año deciden acometer el Camino de Santiago, una de las rutas de peregrinación más antiguas e importantes del mundo. El punto de llegada es la tumba del apóstol Santiago, baluarte de Compostela, ciudad de la lluvia. Muchos consideran a Santiago un mago pagano que la Iglesia adoptó como santo. Sin duda, parte de su magia vive en cada rincón de esta extraña ruta. El punto de partida es siempre cambiante, son muchas las rutas y las sendas de este viaje. El Camino Francés, el de la vía de la Plata, el del Norte… Incluso en Madrid sale marcado con flechas amarillas un camino hacia el norte… Lo tradicional es comenzar desde Roncesvalles, en los pirineos franceses, pero hay quienes parten desde países tan lejanos como Alemania o Dinamarca.

No son pocos los que se hacen la pregunta de qué pueda empujar a una persona a apartar las vacaciones en la playa y cambiarlas por una mochila y un saco de dormir. Las caminatas, los dolores y las —malditas— ampollas parecen un mal remedio para el estrés y la rutina. En verdad, son muchas las respuestas qué podemos encontrar a lo largo del Camino. Los hay que viven esta experiencia desde su unión con Dios: “Vengo a librar mis pecados” nos confiesa una mujer mayor de pelo encanecido; los hay que cumplen una promesa, por un amigo que está enfermo, o que acuden convencidos por su mejor amigo “Ve, hombre, es una experiencia increíble” .

Pero, sobre todo, hay un motivo que empuja a hombres y mujeres a caminar por los páramos de Castilla, por montañas y por inmensos campos dorados, por los interminables verdes de Navarra y los bosques de ensueño de Galicia. Es la búsqueda de uno mismo, dicen los peregrinos, el verdadero resorte de una aventura tan diferente a lo que nos acostumbra el mundo actual. “El Camino es como la vida, pero en pequeño” afirma un hombre de aspecto descuidado que tiene vendada una de las manos. Se cortó de forma profunda al querer desembarazarse de unas zarzas y la herida ha supurado, pero él no piensa rendirse. Nos dice confiar en el destino, y nos reta a seguirle hasta Santiago. Mientras desaparece en un mar de maíz nos miramos sin saber qué hacer. Quizás otro día seamos nosotros los que nos perdamos en ese océano que es el Camino…  


Respuestas

  1. ultreia!!!

  2. [...] Peregrinos hacia Santiago. Imagen Unpaseoporlatierra.com [...]


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