Hoy me paseé por la Puerta del Sol. Y he de decir algo:
La juventud española está lista para cambiar el país, para tomar las riendas del cambio e inspirar con su valentía y su espíritu al resto del pueblo. Los hombres y mujeres que han alimentado el comienzo de esta revolución han herido (esperemos que de muerte) el derrotismo de una sociedad que presenciaba resignada como los problemas se acumulaban sin soluciones viables.
Y lo han hecho con la valentía de crear, con la organización de los niños que inventan un juego completamente nuevo, con sus reglas y principios surgidos del corazón. No sé hasta donde vamos a llegar. Pero sin duda, me siento orgulloso de compartir tierra con estos hombres que han mostrado su espíritu de niños.
La revolución de los abrazos no es más que la constatación de que están vivos, de que sus espíritus llenarán el imaginario de todo el mundo y, de que sí, de que España vuelve a descubrir la luz en tiempos de dificultad. Si los viejos soñadores de otro tiempo abrieran los ojos, sin duda viajarán a Sol, porque es allí donde los jóvenes de espíritu han decidido volver a soñar.

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